jueves, 20 de agosto de 2009

Cielo de una noche de tormenta.

Ah, ¡la luz que su sonrisa irradiaba!.. Era tan transparente que cualquiera que viese la expresión de su rostro podía identificar facilmente su origen. Tan pura, genuina... Su presencia casi lograba sumirme en la maravilla de la perfección.

Sólo por ella mis sueños tenían sentido... Continuamente me aturdía esa idea. Era su persona la que a mi vida hacía coherente.

Ahí estaba... Solo, de cara a la vida, pero aún sin poder verla por completo. Su inocencia apabullaba mis intenciones. Su mirada desviaba la mía, aunque su brillo opacaba cualquier deseo de ver cualquier otro paisaje...


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se llama Barrbi Cáseres.