Sus silencios desatan mi ira. Sus palabras me llenan de inminente ternura.
Él tiene la clave de mi perdición. Me pregunto si lo sabe... Me pregunto si sabe que mi único deseo ahora es rozar las manos de las que mis hilos penden.
Continuamente floto sobre su brisa fresca y me invento mundos efímeros de fantasías de chicle.
Le encanta jugar en mis pensamientos. Le encanta simular que me entiende. Se hacen presentes, él y su perfección, cada vez que encuentro en su luz un motivo para ser quién la vida me propuso.
Me pregunto si seré clara al expresar cuán feliz me hace saberlo vivo en alguna parte. Tengo miedo de arruinarlo todo. Ojalá nuestras charlas fuesen eternas.
~N. da la A.~ El hombrecillo de arena vino, por fin, a visitarme. Le prometí a mi cuaderno que nunca más iba a escribir el nombre del dueño de mi insomnio. Buenas noches. Hace calor.

Te amo barbi !
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