domingo, 15 de noviembre de 2009

Es más que nada el hombre perfectoide que me idealizo.

Hoy la confusión es guía de mis instintos y musa de mi idiotez.

Es que el cuerpo me limita cuando te pienso, cuando intento entender que vos de mi no querés nada.

La desesperanza custodia cada paso que doy y, en sueños, te llama para que me enseñes los vidrios rotos de la ilusión que construiste sin esfuerzo; esos mismos que, mientras escribo, perforan mi corazón helado.

Vivo de las letras inspiradas en amores que no aman. Así como vos, pero que sí tienen sentido; así como vos pero que saben dirigirse a quien les aterra.

Es por eso que ya no me importa lo que de ahora en más suceda: porque me importa, y mucho. Porque destrozás mi alma cuando querés. Porque las palabras te brotan como si en realidad quisieras mantener firme tu mirada; pero tus intentos no sirven.

Y estoy convencida de que nunca mi mente comprenderá por qué sigo intentando pegar escombros en la oscuridad mientras el narcisismo abrasa tu esencia y me quema hasta las lágrimas sin que te enteres.



N. de la A.~ Ésta SÍ tiene dueño.

1 comentario:

  1. me ha gustado tu texto, la intencion y la inspiracion crean una extraordinaria composicion n_n

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Dicen por ahí que

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se llama Barrbi Cáseres.